La sangre de Estonia
Me pidió la mano
Tropecé mil veces antes de verla otra vez.
Esquivé las razas de magia negra
Y las cambié por las de color carmín.
Le recé a los poetas
Esos que se llevaron las palabras
Y hasta tragué mis muelas
Por estómagos embriagados.
Pasaron derrochonas pantomimas
Atravesando paredes con umbrales.
Las veces que mordí los zócalos
Cuando la muerte tocaba mi nuca.
Desperté después de enojarme y sonreí más
Que cuando lloré de mentira.
Ahora me visto de bermudas
De piel de caracol
Pues la vida no es más que los de adentro
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