jueves, 29 de octubre de 2009

Tallin me habló


La sangre de Estonia

Me pidió la mano

Tropecé mil veces antes de verla otra vez.

Esquivé las razas de magia negra

Y las cambié por las de color carmín.

Le recé a los poetas

Esos que se llevaron las palabras

Y hasta tragué mis muelas

Por estómagos embriagados.

Pasaron derrochonas pantomimas

Atravesando paredes con umbrales.

Las veces que mordí los zócalos

Cuando la muerte tocaba mi nuca.

Desperté después de enojarme y sonreí más

Que cuando lloré de mentira.

Ahora me visto de bermudas

De piel de caracol

Pues la vida no es más que los de adentro

Viéndonos salir.

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