sábado, 31 de octubre de 2009

Ya llega,

está llegando.

Le soplé que no viniera

y furiosa lo hace.

Tonta yo que le digo que pase.

De lastima me quiso ver para no estar sola.

Queria abrazarme por teléfono,

le dije “Lola”.

Me fijé una vez, en las escalinatas de un libro,

que lo esencial fue invisible en los ojos.

Yo lo pude ver mejor en hechos.

Y quien no también en los lechos?

No me bastaba con que compartiera mi calor de invierno.

Entre sus sábanas, yo...su salamandra.

Tampoco avisó que hoy no traia por la mañana las medialunas,

pero sí me dijo en un principio, que le gustaban.

Y al yo estar contenta de verla,

Ella... regaña,

Lo difícil de la tortera, amigas,

es cuando se engaña.

Se engaña uno de querer y de quererla,

cuando a veces lo que ella quiere,

es perder, mas que tenerla.

Mejor es dar la libertad

a compartirla, pues nos da gustos mas exquisitos.

Ella pedirá el pan, pero a gritos.

Y ahí voy yo y ya me veo,

otra vez en mis andanzas,

apostando en un trineo.

De cajones por litros mis vejigas,

de marrones tinajas que hielan la sangre,

de los besos que no preguntan cosas después,

de los besos que dicen “calla y huele mi piel”.

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